miércoles, 17 de octubre de 2007

...!

Mujeres


La mujer imposible,
La mujer de dos metros de estatura,
La señora de mármol de Carrara
Que no fuma ni bebe,
La mujer que no quiere desnudarse
Por temor a quedar embarazada,
La vestal intocable
Que no quiere ser madre de familia,
La mujer que respira por la boca,
La mujer que caminaVirgen hacia la cámara nupcial
Pero que reacciona como hombre,
La que se desnudó por simpatía
(Porque le encanta la música clásica),
La pelirroja que se fue de bruces,
La que sólo se entrega por amor,
La doncella que mira con un ojo,
La que sólo se deja poseer
En el diván, al borde del abismo,
La que odia los órganos sexuales,
La que sólo se une con su perro,
La mujer que se hace la dormida
(El marido la alumbra con un fósforo),
La mujer que se entrega porque sí,
Porque la soledad, porque el olvido...
La que llegó doncella a la vejez,
La profesora miope,
La secretaria de gafas oscuras,
La señora pálida de lentes
(Ella no quiere nada con el falo),
Todas estas walkirias,
Todas estas matronas respetables
Con sus labios mayores y menores
Terminarán sacándome de quicio.




Nicanor Parra (Chile, 1914)

El amenazado

Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz.
La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única.
¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras,
la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas,
la serena amistad, las galerías de la biblioteca, las cosas comunes,
los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se
levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran por las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz.
Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos me cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.

Jorge Borges

domingo, 7 de octubre de 2007

Surfeando incertidumbres

Siempre tuve la sensación de estar un poco desorientada, pero entender por dónde venía el pifie. Sentir que podía visualizar, tal vez de forma nebulosa, dónde estaba el resorte que no estaba sabiendo usar de trampolín. No sé si porque la vida se va haciendo más complicada a medida que crecemos, o que tal vez no estoy pudiendo ver lo que antes se me daba por obvio, la cosa es que siento que desde hace un tiempo me es difícil ver lo borroso. Pierdo conciencia de que antes las cosas eran más nítidas, más sentidas, más guiadas por esa fuerza y esas ganas de seguir.
Hoy es todo oscurito, como en una cueva a la que no llega ni un atisbo de sol. A veces la veo borrosa, e intento seguir esa huellita difusa. Otras veces, las peores, ando a tientas, a requetetientas, y no alcanzo ni a subirme a la lona. Será que es verdad, que crecer es difícil, y que esto que me pasa es parte de crecer? O será que la sensación concreta que me invade, esta de no entender pa dónde voy ni de dónde vengo, es más difícil que el crecer mismo? Que se sale de esos límites normales de angustia y dolorcito, y la tengo que remar de otra forma, y no sólo esperando y trabajando como lo venía haciendo hasta entonces?
Cuándo empezó la cotidianeidad de sentirme triste? El límite se lo pone uno, o simplemente es tiempo? Cuál es el trabajo que hay que hacer para que salir de la cama, de pronto, no sea tan trabajoso?
Qué onda esta vida que toca? Quiero aprender rápido, para que duela por menos tiempo. Para que duela menos. Para poder sentirme tranquila en un día preciosamente soleado como hoy...
Es como que de pronto, desde hace ya no sé ni cuánto tiempo, Sol es requetetriste, y a veces está contenta. Y no me basta...