“de todo me quedaron tres cosas: la certeza de que estaba siempre comenzando, la certeza de que había que seguir y la certeza de que sería interrumpido antes de terminar”.
Cuando murió Jacques Lacan, Foucault estaba en Italia y un periodista, que dijo que Lacan era ‘autoritario’, le preguntó sobre el psicoanalista. Foucault respondió que Lacan no tenía otro poder que su palabra. El periodista señaló que, sin embargo, muchos le tenían miedo. Foucault replicó que éstos ya tenían miedo, y que después encontraron a Lacan.
(de una nota de página/12 del 25 de Junio de 2004, por el vigésimo aniversario de la muerte de Foucault).